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Elisa Martínez Herrero

Quienes somos

Tengo 47 años y hace cinco, tras un largo recorrido visitando especialistas médicos con múltiples molestias digestivas, me diagnosticaron sensibilidad al gluten no celíaca e intolerancia a la lactosa. En esta situación, el único tratamiento posible es seguir una estricta dieta sin gluten.

Como consecuencia de la tardanza en el diagnóstico y el desconocimiento de la necesidad de seguir una dieta sin gluten, fueron apareciendo otras enfermedades asociadas a la intolerancia al gluten como la tiroiditis autoinmune o recientemente el Síndrome de Sjogren.

La única medicina con la que contamos los celíacos y los intolerantes al gluten, es una dieta sin gluten, teniendo particular cuidado con la contaminación cruzada. Somos un colectivo muy informado, capaz de seguir un correcto protocolo de actuación en casa en la elaboración de la comida, pero también nos gusta salir a comer o cenar fuera con amigos o familia. Para nosotros es vital tener la tranquilidad de que no vamos a contaminarnos al hacerlo.

Aunque cada vez hay más establecimientos con sensibilidad hacia nuestro problema y conocimiento de cómo resolverlo, mi experiencia es que salir fuera a comer sigue implicando un importante riesgo de volver a casa enfermo. De esta forma detecté la necesidad de que los restaurantes ampliaran su oferta, adaptando sus platos y cartas, haciéndolos aptos para el colectivo celíaco y para todo el público sin restar un ápice de sabor a las elaboraciones ofrecidas.

Aglutinante, cena con amigos

Inicie entonces un itinerario de formación para transmitir mis conocimientos a propietarios de negocios de hostelería y a sus plantillas y de esta forma contribuir a mejorar el funcionamiento y facturación de dichos negocios.

No salimos a comer solos, sino con un entorno que implica un considerable incremento de comensales, si contamos con una oferta atractiva y segura. Y no menos importante, los negocios con capacidad de adaptarse a este problema cada día más generalizado, contribuirán a la normalización de nuestra vida social de forma solidaria.

¡Animaos a recibir formación, es más sencillo de lo que parece!