Aceptar
Uso de cookies. En aglutinante.com usamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies. Puedes obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.

Convertir malas experiencias en inolvidables gracias a la correcta gestión del gluten y el cliente

21 mar 2018
Convertir una pésima experiencia para un cliente intolerante al gluten puede ser fácil con seguir una serie de consejos sencillos y útiles. En este post os contamos un caso inventado pero que seguro será la experiencia de más una persona.

20:30 de la tarde.

Por fin llego al hotel, cansado. Toca realizar el check-in.

Estoy agotado después de tantas horas de viaje, sé que mañana tengo reuniones con clientes desde primera hora y esta noche me va a tocar trabajar. Además, esta mañana también he tenido que comenzar temprano para dejar un par de asuntos de trabajo cerrado antes de coger el coche y empezar el viaje.

Por fin realizo el check-in, me dan la llave de la habitación y, el recepcionista, muy amablemente, me indica que tengo un detalle de bienvenida en la habitación.

Reconozco que me arranca una sonrisa. Supongo que no será gran cosa, ya que este tipo de obsequios o detalles no suelen ser gran cosa. Pero después del día que llevo, y lo que me queda aún por delante, al menos un detalle de cortesía no viene mal.

Antes de dirigirme al ascensor le vuelvo a recordar mi celiaquía. Con una sonrisa me responde que no me preocupe, aunque no sé si fiarme. Estaré atento en la cena.

Llega el ascensor.

406, 408, 410 y… al fin, habitación 412. “Ha llegado a su destino” me digo recordando la voz del GPS. Entro en la habitación agotado y de pronto, una leve mecha se enciende en mi y no puedo evitar empezar a buscar, incluso con cierto nerviosismo, el detalle de bienvenido.

Y por fin lo encuentro.

Un paquete de galletitas de limón.

De limón…

Galletitas…

Siento como el peso de las más de 14 horas que llevo despierto cae sobre mis hombros.

Menuda decepción.

Para la próxima vez cambiaré de hotel, seguro. Buscaré uno que no tenga este tipo de “detallitos” con sus clientes, o que si lo tiene pues…

¡Anda!

¡Pero si son sin gluten!

La sonrisa inesperadamente vuelve a mi cara. Esto ya es otra cosa… Incluso un ligero brillo en mis ojos se enciende y siendo el deseo irrefrenable de sentarme en la cama a comerme las galletas.

Experiencias reales

Pensad por un momento cómo puede cambiar la experiencia de un cliente.

Intentemos ponernos en la piel de nuestro protagonista. ¿Cuántas veces nos ha pasado algo similar? ¿Cuántas veces hemos salido de viaje, ya sea por trabajo, por ocio, con la familia, amigos…, y nos hemos visto envueltos en situaciones similares? Seguro que más de una vez.

Seguro que muchas veces nos ha pasado de ir a un hotel cuando estamos de viaje, o un restaurante, y sentirnos incómodos porque el personal del establecimiento no entiende que seamos celíacos. Y si además estamos en otro país, esta situación se vuelve caótica.

Conclusión

Esta historia es tan sólo un ejemplo, pero situaciones como estas ocurren a diario. Sin embargo, ya veis qué manera más sencilla de agradar a un cliente. Con tan solo haberle preguntado a la hora de hacer la reserva si tiene algún tipo de intolerancia y tener opciones aptas para él.

Esto convierte a un usuario en un cliente fidelizado, con tan sólo un paquete de galletitas sin gluten de sabor limón.

Esto es tan solo otro ejemplo más de los beneficios de “aglutinar” todo tipo de clientes, con una oferta que incluya opciones aptas para todos en nuestro establecimiento.

Imaginaros la satisfacción de este cliente. Lo primero que hará será compartirlo en redes sociales, después en el grupo de WhatsApp de celíacos de su localidad…

Y si tú también quieres dar ese paso hacia delante y adoptar estrategias dirigidas a aglutinar a todo tipo de clientes, confía en nosotros, confía en Aglutinante.